El mestizaje de los nikkei (Half

Por: | en: Actualidad | el: | Imprimir Print



En países europeos y asiáticos donde florecieron importantes civilizaciones y extensos territorios han sido dominados o anexados, sea por guerras o migraciones forzadas, es indudable que se ha producido mestizaje, muchas veces no deseado, entre diversas razas, etnias y pueblos autóctonos.

A partir del siglo XIX, se produjo un movimiento migratorio desde el viejo continente (Europa) al nuevo (América). Desde 1821 a 1932, unos 60 millones de personas llegaron a las Américas, de los cuales 34 se instalaron en los Estados Unidos, 5.2 en Canadá, 6.4 en Argentina, 4.4 en Brasil, 2.1 en Australia, etc. Es obvio que esta enorme corriente humana ha incidido de manera determinante en la estructura poblacional de los países receptores sentando nuevas bases.

La interrelación humana fomenta el proceso de mestizaje y si son entre etnias o nacionales de la misma raza es muy posible que pase bastante desapercibido o simplemente se sume alguna particularidad física y un apellido materno o paterno de origen diferente, que puede ser alemán, polaco, francés, español, inglés, ruso, etc. Sin embargo, cuando ese proceso se da entre razas diferentes o nativos autóctonos, no solo el apellido llama la atención, sino también el color de la piel y los rasgos externos (ojos, labios, cabello, etc.)

A pesar de que Japón nunca ha recibido una masa migratoria importante de otras razas, desde la llegada de los jesuitas y comerciantes occidentales, principalmente portugueses y holandeses, en el siglo XVI, el intercambio con Occidente se hace presente y las crónicas dan cuenta que nacieron algunos "half”, hijos de un no japonés con una japonesa. Previamente, desde los siglos VII al IX, se observa un importante movimiento de monjes, artesanos, intelectuales y algunos refugiados de los reinos de Corea y China en Japón. Aunque hayan existido "parejas internacionales” es muy posible que pasara desapercibido. Lo mismo se puede decir del reino de Ryukyu (actual Okinawa) y sus relaciones de intercambio con el continente asiático, de los japoneses cristianos que optaron por fugarse a Filipinas o a algún lugar del sudeste asiático debido a las persecuciones.

Con la modernización Meiji iniciada en 1868, aumenta la presencia occidental de expertos y técnicos contratados por la burocracia japonesa, la incipiente industria y las universidades. Nacen dentro de la sociedad moderna los "half” (mitad japonés y mitad occidental, generalmente de raza blanca) que si bien llaman la atención no es en una cantidad como para provocar un cambio en la fisonomía social. El segundo impacto importante se dio en la pos Segunda Guerra Mundial con la ocupación norteamericana. A diferencia de otros contactos, aquí se percibe los nacimientos de "half” de padres de origen africano de raza negra, por lo que estos chicos, algunos abandonados o criados solos por las madres japonesas, sufrieron la incomprensión, el hostigamiento en las escuelas, en el barrio y ya como adulto no fueron exentos de la discriminación laboral y social. De todos modos, cada uno de ellos, de una u otra manera, buscaron su lugar y forjaron su futuro, tanto en Japón como en el exterior.

Por otra parte, están los "half” nacidos en el exterior, hijos de japoneses migrantes o funcionarios y ejecutivos que por trabajo fueron destinados a diversas partes del mundo. Para algunos, en la preguerra, fue una odisea vivir en el extranjero como consecuencia de los prejuicios y la ignorancia que se reflejaron en actitudes discriminatorias u hostiles; pues, no hay que olvidar que los nikkei norteamericanos, siendo de nacionalidad norteamericana, para salvar el honor de sus padres recluidos en los centros de detención o relocalización como consecuencia de la declaración de guerra entre los Estados Unidos y el Japón, formaron sus propias unidades de combate para incorporarse al Ejército y pelear en los frentes y misiones más difíciles del frente europeo como en los trabajos de inteligencia y logística en el frente asiático y luego japonés durante la ocupación. A pesar de que dichas unidades fueron las más reconocidas en la segunda guerra muchos ofrendaron sus vidas para superar esa discriminación que se dio solo con los japoneses y sus descendientes.

Ser "half” o "quarter” es una caracterización de mestizaje que los japoneses y sus descendientes miden según el grado de presencia sanguínea en las venas, a veces de manera figurativa y descriptiva; y otras como un legado conservador de su etnia con sus tradiciones, valores y pensamientos. Si el padre o la madre es extranjero sus hijos serán "half” y si éstos a su vez se casan con nativos no japoneses sus hijos serán considerados "quarter”. Algunos antropólogos ven como despectiva esta denominación para identificar el mestizaje, pero en muchas ocasiones los mismos nikkei prefieren ser llamados así y no "mestizo”. También, hay otros conceptos como "ainoko”, "konketsu”, que tienen el mismo significado pero según el momento histórico y el contenido peyorativo que se le de difiere su sentido socio-cultural. En las ciudades hubo menos prejuicio y seguramente se hizo mucho más llevadera esta identidad híbrida que muchos capitalizaron como una muestra de inserción e integración con la sociedad local para lograr el anhelado ascenso social que todo inmigrante persigue.

Las comunidades japonesas del exterior y principalmente la de los países latinoamericanos ya tienen casi o más de 100 años de historia, con sus vicisitudes y progresos, son ejemplo de integración y convivencia social. Hubo épocas, principalmente las iniciales, que pueden haber sido más cerradas y conservadoras, pero las circunstancias han obligado a interrelacionar más con nativos de diferentes etnias y nacionalidades. A países donde no hubo una migración masiva y organizada como Chile, Uruguay, Venezuela, etc.; muchos japoneses llegaron de manera particular y solos, por lo que, para sobrevivir o para formar familia, se casaron con nativas desde la primera generación y por ende sus hijos fueron "half”.

En Perú y Brasil que tienen más de 100 años de historia de inmigración, ya se habla de cuarta y quinta generación de descendientes de japoneses donde el nivel de mestizaje supera la mitad de dicha población que ya de por sí es difícil de identificar. ¿Vale la pena seguir preguntándose si es "100%, 50%, 25% o 10% nikkei”? Si por alguna razón aún llevan el apellido del tatarabuelo sería más una casualidad o una simple consecuencia y no tiene mucho sentido discutir el grado de "nikkei”. En realidad, lo más importante es que ese mestizaje pueda transformarse en un valor agregado para sí y para la sociedad donde uno opta trabajar, vivir y desarrollarse. Está en uno "vender” esa diferencia étnica a base de sus aptitudes y sus particularidades a fin de capitalizarla como un recurso propio.

Hoy, en Japón, cuando uno prende la televisión, en muchos programas periodísticos, de debate, musicales, participan "half” de padre o madre japonesa con americanos, ingleses, franceses, mexicanos, etc. Para muchos de ellos, ser "half o quarter” con ingrediente extranjero es una ventaja para expresar sus ideas y sus virtudes artísticas. Otros, con más tesón y tiempo, dependiendo de la actividad y el sector, necesitan más tiempo para ser reconocidos como un recurso, pero lo inexorable es que depende de uno mismo el cómo favorecer esa mezcla étnica para sentirse mejor, orgulloso y beneficioso a la sociedad.

En el caso de los latinos nikkei y no nikkei que viven en Japón, muchos estarían en esta categoría de "half o quarter o de más mestizaje”, con importantes ingredientes culturales y sociales del mundo latinoamericano donde confluyen sangre de nativos (indígena), de negros africanos, de los españoles de la conquista y de los inmigrantes europeos. Por ser de padre, madre, abuelo o abuela japonesa con esos ingredientes nativos es la herencia que tienen como nikkei y esa ascendencia ha sido, en parte, la razón de poder emigrar a Japón en momentos difíciles desde los ’90. Cada uno lleva esos elementos, en mayor o en menor medida, y aunque fueren nikkei sin mestizaje, en lo cultural son indefectiblemente "half o quarter” pues en nada son japoneses de primera generación (issei) y mucho menos japoneses como los que viven en Japón.

Si se parte de este contexto, todo ingrediente étnico no japonés, es un valor agregado que puede contribuir a una mayor comprensión de lo que es este mundo tan complejo y diverso. Sean "half o quarter”, en la medida que esa particularidad sumen y no resten, incluyan y no excluyan, proyecten motivaciones y no se auto aíslen; pues es una presencia interesante y de valor en la sociedad japonesa. De eso, no cabe duda.

 


Escrito por el Lic. Alberto Matsumoto.





COMENTARIOS


tu nombre*

correo electronico*

comentarios*

validador*
 








Fiesta Peruana Kobe 2017 – Novena edición/第9回フィエスタペルアナ神戸 2017




  • Boletín de Noticias

  •  
  • Suscribirse

















Copyright © , Revista Latina | Aviso Legal y Protección de Datos.