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Por: Revista Latina | en: Salud | el: 10.07.12 | Imprimir


El jueves 14 de junio una noticia causó revuelo en los medios japoneses, un niño de 6 años había sido declarado fallecido por muerte cerebral en el Hospital de la Universidad de Toyama y varios de sus órganos fueron transplantados a distintas personas que estaban en lista de espera, entre ellos dos niños menores de 10 años a quienes se les transplató el corazón y el hígado. Pero ¿qué de sorprendente tiene esta noticia?, lo que causa sorpresa es que a pesar de todo el avance tecnológico de este país y de ser una potencia de primer mundo, esta es la segunda vez en la historia de Japón que un menor de 15 años, luego de ser declarado con muerte cerebral dona sus órganos para salvar otras vidas, el primer caso se dió en abril del 2011.
En 1997 se aprobó en Japón la ley sobre donación de órganos, ley que impedía que los menores de 15 años fueran donantes lo cual limitaba el número de trasplantes en Japón, donde hasta el 2008 solo se habían realizado 81 de estos procedimientos.
En el 2009, el parlamento nipón aprobó una modificación que permite a los niños de cualquier edad donar sus órganos, si existe consentimiento familiar y los menores no se han negado a hacerlo previamente por escrito. Además reconoce la muerte cerebral como fallecimiento a la hora de donar, algo que el texto original reconocía sólo para los casos en los que había sido declarada la intención de ceder sus órganos.
Para un padre verse en la situación de aceptar la muerte de un hijo pequeño y tener que tomar la decisión de donar sus órganos es muy duro; al parecer, muchos japoneses a pesar de que aprueban extraer los órganos cuando se produce la muerte cerebral, se rehúsan a aceptar que la vida termina con ello. Es así como esta ley permite que los nipones donen sus órganos, pero también autoriza a que la familia se oponga una vez que el donante no esté consciente, aun cuando previamente haya dado su consentimiento. Por otro lado, cuando el donante es un niño la ley exige cumplir algunos requisitos, entre ellos está por ejemplo el hecho de que el donante potencial no haya sido víctima de violencia doméstica o abuso infantil.
Los estrictos requisitos de la primera ley obligaron durante años a muchos pacientes japoneses a viajar al extranjero para recibir un trasplante, una práctica conocida como "turismo de trasplante”  que solo se podían permitir personas con recursos económicos altos. Según instituciones japonesas, más de la mitad de pacientes que han tenido transplantes de órganos en el extranjero son niños ya que en la mayoría de los casos requieren que los donantes también sean niños
Actualmente en este país existe un gran número de pacientes jóvenes en espera de que se les transplante un órgano, pero son pocos los que tienen la esperanza de ser emparejados con un donante. La Organización Mundial de la Salud espera que esta situación cambie para que los pacientes puedan recibir trasplantes de órganos en sus propios países en vez de en el extranjero, buscando con esto disminuir el tráfico de órganos en el mundo.
A pesar del dolor de perder a un ser querido, salvar la vida de otros es un acto muy valiente y generoso; con este caso se ha dado un gran paso hacia adelante en lo que a donación de órganos para niños se refiere en Japón.

Foto superior: Hospital de la Universidad de Toyama, donde se confirmó un niño menor de 6 años con muerte cerebral.