Por: | en: Terremoto en Tohoku | el: | Imprimir Print


Cada día se nos hace un nudo en la garganta al escuchar historias desgarradoras de los sobrevivientes del terremoto y el tsunami, pero a pesar del dolor hay que mirar con fe y optimismo el futuro. En estas líneas hemos recopilado fragmentos de historias y frases que circulan por el internet, imaginamos que en cada persona hay infinidad de sentimientos que nacen a raíz de los sucesos del pasado 11 de marzo, pero hemos optado por colocar las que nos llenan de esperanza y pintan de cuerpo completo el carácter del pueblo japonés. Los extranjeros que vivimos en Japón no podemos dejar de sentir orgullo y admiración por una nación que dentro de la adversidad demuestra un valor inimaginable e incomparable. La desinformación es nuestra principal flaqueza, pero muchos hemos encontrado en la serenidad de los japoneses un punto en donde fijar nuestros miedos para no perder el rumbo. 

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Si alguien tiene agua corriente en su casa, ponen un cartel para que la gente pueda venir a llenar sus jarras y baldes. De forma absolutamente increíble donde estoy no ha habido saqueos, ni nadie se empuja en las filas; la gente sigue diciendo: "Así era en los viejos tiempos, cuando todos se ayudaban unos a otros”
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La gente habla a personas completamente desconocidas para preguntar si necesitan ayuda. No observo signos de miedo; resignación, sí, pero miedo o pánico, no.
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En el supermercado se cayeron artículos de  los estantes, la gente recogía las cosas y luego tranquilamente hacían cola para comprar alimentos. En lugar de crear pánico y comprar todo lo que necesitaban, compraban lo menos posible.
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El día del terremoto tuve que caminar durante 4 horas hasta llegar a casa, había una señora con un cartel que decía: Por favor, usen nuestro baño. Como ella habían personas abriendo sus puertas y otros salían con agua o comida para los caminantes, era difícil no echarse a llorar, al ver la calidez de la gente. 
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Mi compañero de trabajo quería ayudar de alguna manera, aunque fuera a una sola persona. Así que escribió un letrero: "Si no te molesta ir en moto puedo llevarte a casa”. Estuvo allí de pie en el frío con ese cartel hasta que alguien se animó a aceptar su ofrecimiento. 
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Vi a un niño que daba las gracias a un empleado de transporte público, diciendo: "Muchas gracias por esforzarse para poner en marcha el tren  la pasada noche”, hizo que al empleado le salieran las lágrimas. 
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Un amigo extranjero me dijo que se sorprendió al ver una larga cola tan ordenada detrás de un teléfono público. Todo el mundo esperó con paciencia para usar el teléfono a pesar de que todos estarían ansiosos por llamar a sus familias. 
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Cuando esperaba en la estación de tren cansada y agotada, una persona sin hogar de los que duermen en la calle, llegó a nosotros y nos obsequió uno de sus cartones con los que él duerme para sentarnos. 
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En una zona cuando volvió la electricidad, la gente se alegró y alguien gritó: "Tenemos electricidad porque seguramente otra persona ahorró la suya. Muchas gracias a todos los que ahorraron electricidad para nosotros ¡Gracias a todos!” 
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Un hombre de edad dijo en el refugio de evacuación "¿Qué va a pasar ahora?” y un joven de secundaria sentado a su lado le respondió: "No te preocupes, cuando seamos mayores prometemos arreglarlo de nuevo”. Cuando escuché esta  conversación me sentí esperanzada, hay un futuro brillante al otro lado de esta crisis.
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Este no es un artículo fácil de escribir, no me parece necesario colocar cifras que ya todos conocemos o fotografías que desde hace días han quedado grabadas en nuestra memoria. La naturaleza ha transformado nuestro mundo y trastocado nuestras prioridades, la hemos visto destrozar pueblos enteros llevándose consigo la vida y los sueños de miles de personas; ¿cómo nos ha afectado este suceso? No puedo hablar por el resto es por ello que escribo esta nota a título personal; no voy a decir que me cambió la vida o que soy "otra”, soy la misma aunque creo que un poco más fuerte que antes. Estas son notas sueltas sobre todo lo que a mi parecer no deseo olvidar de esta experiencia, que aunque triste nos ha hecho unirnos como comunidad y me a hecho descubrir un sentimiento profundo de admiración por este país y por los japoneses. 

La comunidad Latina
La respuesta de la comunidad latina ha sido admirable. Luego de que se cayeran las líneas telefónicas el único medio de comunicación fue el internet, sea por el celular o en las casas en donde no se perdió el fluido eléctrico. Desde el día 11 de marzo el Facebook albergó los miedos, los pensamientos, las dudas de muchas personas de la comunidad y el apoyo que cada uno brindó para mantener la calma fue y es "impresionante”. Nuestra formación es muy diferente a la de los japoneses, ellos logran mantener la calma en momentos críticos pensando en que "el pánico” lastima a los demás y puede provocar mucho más daño; nosotros en cambio en la mayoría de los casos reaccionamos de manera impulsiva, pero será que en estos años de vivir y convivir con los japoneses hemos cambiado un poco y ante la amenaza y el miedo optamos por  tranquilizarnos, pensar e informarnos antes de reaccionar. 

La Información
La primera semana luego del terremoto fueron días de mucha tensión e incertidumbre, creo que ni los japoneses sabían que pasaría; las autoridades intentaban dar información sobre los reactores de Fukushima pero ni ellos mismos tenía datos exactos ya que era imposible al inicio entrar a la planta. Los medios de comunicación japoneses daban información demasiado difícil de entender para la mayoría de nosotros. Admito que las primeras noticias que vi en la TV y de las cuales entendía una que otra palabra me hacían pensar en lo peor, empecé a buscar en Internet y las noticias de los medios extranjeros eran aterrorizantes, aunque creo que la palabra les queda corta, era fácil para ellos hablar de Apocalipsis sin pensar que miles de familias vivimos aquí y que el pánico podría ocasionar más daño que el propio tsunami. En el Facebook era fácil colocar noticias como "en 72 horas vuelan los reactores”, "evacuan a todos los soldados americanos”, "lluvia radiactiva”, frases irresponsables pero que no podemos juzgar; el miedo nubla la razón y en ocasiones no nos deja escuchar o pensar una salida con claridad. A pesar del panorama tan negativo la comunidad reaccionó, muchas personas empezaron una campaña de información, sin noticias sensacionalistas, traduciendo los comunicados oficiales y compartiendo cuantos datos pudiera servir. Tomo estas líneas para agradecer públicamente a TODOS los que por mail o enlaces empezaron a compartir artículos, videos y notas que pudieran ayudarnos a mantener la calma y entender todo lo que se decía; un agradecimiento especial al equipo de Latin-a que a pesar de que la mayoría de ellos vive en Kobe muy lejos de cualquier preocupación, se amanecieron traduciendo la información oficial para tranquilizar a la comunidad. De esta experiencia tenemos que aprender a mejorar nuestros sistemas de información en español y el no fiarnos de las informaciones que vienen desde fuera. 

Quedarme o irme
En las redes sociales es fácil percibir el miedo y las sensaciones encontradas que produce el irse de Japón en medio de esta crisis, para algunos es cobardía, para otros simple instinto de supervivencia, muchos no tienen acceso a la información y seguramente confían en los titulares de los medios de nuestros países que en las autoridades japonesas.
Cuando mis bisabuelos salieron del Japón hacia el Perú lo hicieron buscando un futuro mejor para sus familias huyendo del hambre y la pobreza que asolaba a Japón a comienzos del siglo pasado. Nosotros hicimos el camino contrario luego de 100 años con el mismo fin pero esta vez empujados por la inseguridad económica y la violencia. Ahora muchos desean regresar huyendo de la amenaza de algo llamado "radiación” que nos asusta; si me preguntan si esta actitud es de juzgar, la verdad creo que no. Irse es una decisión también difícil, dejar el trabajo, una casa, una vida no es nada fácil, es por ello que creo tenemos que respetar la decisión de cada quien. 
Obama, el presidente americano dijo hace unos días: "No hay nada totalmente seguro ni totalmente peligroso”, fue una frase en la que hablaba sobre la energía nuclear pero que aplico a cada cosa en la vida. Hagamos lo que hagamos, estemos donde estemos siempre correremos riesgos pero la decisión de dónde y cómo es algo personal, no se puede juzgar de cobardes a los que se van ni tampoco somos valientes por quedarnos. 

Camión de la solidaridad
El domingo 20 muy temprano en la mañana me enteré de una iniciativa de una joven peruana llamada Mariana Morita que reside en Aichi ken; ella al ver que un grupo de brasileros habían recolectado víveres para la zona devastada se animó a colocar en su muro de Facebook: "NECESITO UN CAMI




COMENTARIOS


[ publicado por gini, 03.04.11 22:43 ]

me parece excelente, lo que hacen, esperoque todo llegue a destino, no como otras veces, que no se sabe donde van a ir a parar todo lo que se dona, exitos

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